NACÍA UN MITO

ROGER FEDERER.
Cuando Roger Federer tenía 19 años, el periodista David Law, le hizo una nota a una joven promesa al que pocos le auguraban ser un mito en el tenis mundial.
Varios entrenadores fueron moldeando su tenis y su carácter, entre ellos Sven Groeneveld, Peter Carter y Peter Lundgren le dieron forma al inmenso talento del helvético.

Groeneveld comentó, “Tenía la capacidad de hacer grandes tiros. Pero daba golpes planos, golpeando la pelota fuerte y cerca de la red, pero fallaba. Decidí poner otra red encima para darle más altura en sus golpes. Lo obligó a golpear con spin y consiguió algo de profundidad, pero se molestó. “No quiero jugar así”, me dijo. Pero una vez que le expliqué que era un tiro que necesitaba en los partidos, lo aceptó. Además asimiló todo rápido. Golpeaba muy fuerte pero con mucho spin, la pelota caía como una roca”.

En aquellos época contaba Peter Carter, ex entrenador de Roger, cómo había evolucionado el suizo. “Definitivamente no era el tipo de hombre que golpearía 20 derechas cruzadas y era difícil encontrar algo nuevo cada vez, pero he visto una mejora en él. Es agradable ver cómo se ha desarrollado. Está madurando como jugador y como persona. Nunca escuché a la gente hablar mal de él, tiene un buen corazón”.

En esa nota Federer hablaba de sus coaches  y su mal caracter, “Cuando era joven, realmente me comportaba como un idiota en la cancha. Mis padres se estaban volviendo locos en las gradas. Era ridículo. Mi padre decía ‘relájate, no te asustes’, pero estaba convencido que yo me conocía mejor. Creo que finalmente me di cuenta. Mis entrenadores, Peter Carter antes y Peter Lundgren ahora, me dicen que tirar mi raqueta, enfadarme y gritar no ayuda a mi juego, pero simplemente no estaba de acuerdo con ellos. Tenía la sensación de que tenía que hacerlo, liberar mi enfado de alguna manera. Ahora me doy cuenta de que es mejor cuando demuestro menos emociones, me concentro más en mi juego y pierdo menos energía”.

Lundgren le decía a un joven Federer, acerca del juego sobre hierba. “El problema es que si te quedas atrás en césped, realmente no importa cómo de malo sería el resto de tu rival que no lo vas a poder levantar. Así que sacas y subes a volear para que la devolución venga a buena altura”. hablaba de su juego casi 20 años atrás, “Cuando comenzó a practicar voleas, lo odiaba, no era bueno”, dijo Lundgren. “Era como si hubiera tiburones dentro de los cuadros de saque. Pero practicamos, y ahora los tiburones se han ido”.

Su etapa de formación fue fundamental para ser lo que es hoy, un grande de todos los tiempos.

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